Para Página 12 por  Raúl Kollmann

Julieta Ciarmiello dijo que fue engañada por D’Alessio, relató cómo mentía sobre sus viajes y no pudo explicar sus relaciones con la AFI ni el origen del dinero que manejaba.
«Me siento una estúpida. Me creí que era abogado. Se cansaba de decirme que era agente de la DEA. Yo me sentaba debajo de un cuadro con un título universitario que decía Marcelo Sebastián D’Alessio, abogado y economista. El día que lo detuvieron no lo pude creer. Sigo sin poder creer todo lo que leo.» La declaración corresponde a Julieta Ciarmiello, la secretaria de D’Alessio, una chica de 25 años que era moza en un restaurante de Canning y que el falso abogado se llevó a trabajar con él. El testimonio completo se dio a conocer este lunes, pero no resolvió ninguno de los enigmas que subsisten en la causa que en Dolores instruye el juez Alejo Ramos Padilla. Juli, como la llamaba D’Alessio, alega que fue engañada como tantos otros y que no puede aportar elementos para esclarecer la oscura trama de la asociación ilícita que extorsionó, coaccionó, armó causas y espió ilegalmente. Es más, la secretaria contó de un asombroso robo, con grupo comando incluido, que sufrió en su casa muy pocos días antes de la detención de D’Alessio.

«No, en el estudio no había ningún libro de derecho. No había ningún libro de nada. Tiene razón, era raro. Pero de eso me doy cuenta ahora».

«Yo lo escuchaba decirle a alguien, por celular, que estaba en el exterior y que volvía en tres días y la verdad era que estaba al lado mío, en Canning, Ezeiza».

«Todo lo que decía sobre narcotráfico lo sacaba de internet. Lo digo porque yo le buscaba las cosas en internet y después veía que decía lo mismo en la tele».

«Decía que estaba en Venezuela, pero nunca le saqué un pasaje para ir a Venezuela».

«Hablaba, hablaba, decía cien cosas por minuto. Yo ya no sabía cuándo decía la verdad».

Estas son algunas de las frases que pintan la declaración de Julieta que, a lo largo de 56 páginas, repitió varias veces que se siente una estúpida por haber creído la mayoría de las cosas que hacía y decía el falso abogado.

En ese marco, su testimonio no permitió ahondar en algunos de los enigmas:

Dinero. ¿De dónde sacaba el dinero D’Alessio? Julieta afirma que ella iba al banco a pagar los saldos de las tarjetas del falso abogado, siempre cerca de los 100 mil pesos. También el colegio privado de los hijos y las expensas del country Saint Thomas, los seguros de los autos de lujo. «¿Que nivel económico tenía? Alto, altísimo», respondió la secretaria. «¿De dónde venía el dinero? No, no lo sé».
AFI. «D’Alessio me presentó a Rolando (Barreiro) y me dijo que era un agente muy importante. Pero después lo encontré en la garita del country. Entonces no entendí nada. D’Alessio me explicó que estaba haciendo un plan de seguridad». A los comisarios retirados Ricardo Bogoliuk y Aníbal Degastaldi, supuestos enlaces con la Agencia Federal de Inteligencia, Julieta afirma que no los conoció y que nunca habló con ellos. Es decir, la secretaria no pudo aportar nada.
Bidone. Sobre la relación con el fiscal Bidone, Ciarmiello contó que un cadete enviado por el funcionario judicial llegó hasta la oficina de Canning y que ella lo acompañó a cambiar unos cheques a una especie de financiera. Según parece los cheques volvieron rechazados y que los enviados de Bidone tuvieron que darles 300 mil pesos a los de la financiera por esos rechazos. La secretaria no reporta entrega de sobres con dinero ni la compra de pasajes para el fiscal. Según el ex espía Barreiro, D’Alessio le pagaba a Bidone por cada informe de Migraciones y cada entrecruzamiento telefónico que luego usaba para extorsionar, y le compró pasajes a Cancún para toda la familia. Eso no se pudo verificar.
Maniobras. «Él me llamaba y me decía que tenía que pasear por Tribunales a un tal Brusa Dovat. Yo no sabía quién era ni por qué lo paseaban. Ni por qué me lo decía. Alardeaba que le estaba vendiendo un plan de seguridad y una campaña electoral a un señor de campera amarilla (Alfredo Omedo) y después me pedía que yo opine sobre su aparición en la tele. Me nombraba a Daniel Santoro y me decía que escribieron un libro entre los dos».
La conclusión del testimonio de Ciarmiello es que ella también fue una víctima de D’Alessio. Incluso se produjo un extraño robo en su casa, perpetrado por un grupo comando, en que le apuntaron con un arma a su bebé. No tiene en claro si aquella operación buscaba documentación de D’Alessio o dinero de D’Alessio y si detrás de semejante patota había policías o agentes de inteligencia. A Julieta le sigue llamando la atención que el grupo comando entró en su casa y cuatro días después se produjo el allanamiento en la vivienda de D’Alessio.

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