Por Javier Lewkowicz para Página 12

En el tercer trimestre de 2021, la tasa de desocupación se ubicó en el 8,2 por ciento, por debajo del 11,7 por ciento que mostró en el mismo período del 2020, en plena pandemia. También resultó inferior al 9,7 por ciento del tercer trimestre del 2019, al 9 por ciento del 2018, al 8,3 del 2017 y al 8,5 por ciento del 2016. En tanto, la subocupación entre julio y septiembre de este año fue del 12,2 por ciento, por debajo del 13,4 por ciento de un año atrás y del 12,8 por ciento del 2019.

Entre los empleados asalariados, el 33,1 por ciento no está registrado en el sistema de seguridad social, por arriba del 28,7 por ciento del mismo período del 2020, aunque debajo del 35 por ciento que marcó el tercer trimestre del 2019.

Según los datos del mercado de trabajo que el Indec difundió este martes, la tasa de actividad, que mide la población económicamente activa (PEA) sobre el total de la población, alcanzó el 46,7 por ciento, 0,8 punto por encima del trimestre anterior y 4,4 puntos arriba del tercer trimestre de 2020, aunque unas décimas abajo de 2019.

En cuanto a la tasa de empleo, que mide la proporción de personas ocupadas con relación a la población total, en el tercer trimestre de 2021 fue de 42,9 por ciento, frente al 37,4 por ciento de 2020 y 42,6 por ciento de 2019.

Por otro lado, el informe oficial elabora un índice de “presión sobre el mercado laboral”, conformado por el universo de desocupados, subocupados, ocupados demandantes y ocupados no demandantes disponibles. Ese indicador alcanzó el 31,3 por ciento de la población económicamente activa en el tercer trimestre del año. En el tercer trimestre de 2019, la presión sobre el mercado laboral era de 34,4 por ciento.

El escenario de recuperación laboral va en paralelo a la dinámica de la actividad en diversos sectores de la economía. También convive con un fenómeno cada vez más creciente de “trabajadores pobres”, es decir, de sectores de la población que sin sufrir la desocupación, no llegan a fin de mes.

Hilando fino

La tasa de actividad en el tercer trimestre de 2021 para las mujeres de 14 o más años fue del 50 por ciento, mientras que en el caso de los varones, se ubicó en el 69 por ciento. En tanto, “el crecimiento de la tasa de empleo se presentó con mayor intensidad entre las mujeres: alcanzó el 45,9 por ciento, 2,5 puntos sobre el trimestre anterior y 6,5 puntos respecto del mismo trimestre del año pasado”, comentó el Indec. La tasa de empleo en los varones se ubica en el 63,7 por ciento.

En lo referente a la tasa de desocupación, en las mujeres se ubicó en el 9 por ciento y en los varones, en el 7,7 por ciento. En cuanto al nivel educativo de las personas desocupadas, el 67,5 por ciento cuenta con hasta secundario completo y el 32,5 por ciento presenta nivel superior y universitario, completo o incompleto. El 56,1 por ciento de los desocupados lleva buscando empleo entre 1 y 12 meses, mientras que el 43,6 por ciento ya lleva más de un año.

El desagregado regional muestra que la mayor tasa de desempleo se registra en el Gran Buenos Aires, con el 8,9 por ciento, seguida por la región pampeana, con el 8,8 por ciento. La región con menor tasa de desempleo es el noreste, con el 4,5 por ciento. En los aglomerados con menos de 500 mil habitantes, la tasa promedio de desempleo es del 5,1 por ciento, mientras que asciende al 8,9 por ciento en aquellos aglomerados con 500 mil y más habitantes.

Entre la población ocupada, el 72 por ciento corresponde a los asalariados, de los cuales el 33,1 por ciento no cuenta con descuento jubilatorio. Por otra parte, el 23,3 por ciento trabaja por cuenta propia, el 4 por ciento son patrones y el 0,7 por ciento son trabajadores familiares sin remuneración.

Más de la mitad de las personas ocupadas (57,2 por ciento) cuenta con hasta secundario completo, mientras que el 42,8 por ciento posee estudio superior y universitario (completo o incompleto). En lo que respecta a la calificación de la ocupación principal, el 49,8 por ciento corresponde a un empleo operativo; el 20 por ciento a calificación técnica; el 18,3 por ciento a no calificado y el 10,7 por ciento es profesional.

Del total de ocupados, el 12,8 por ciento trabajó desde la vivienda, lo cual constituye un cambio cualitativo en relación a la situación prepandemia.