Fueron creados durante el primer peronismo para ser destinados a Turismo Social. El gobierno de Alberto Fernández los revalorizó con una inversión multimillonaria. Ahora Scioli le habilitó al titular de la AABE a que se desprenda de esos enormes terrenos de bosque y mar por falta de utilidad. La historia de unos sitios únicos para que vacacionen las familias más vulnerables.
Por Gustavo Sarmiento
@GustSarmi
A través de una carta, el titular de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación, Daniel Scioli, explicitó el final de los Complejos Turísticos Embalse y Chapadmalal, tras casi 75 años de historia.
De acuerdo a la misiva que el ex gobernador bonaerense con el kirchnerismo y ex funcionario durante el menemismo le envió al presidente de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), Nicolás Pakgojz, el Gobierno se ampara en la «Emergencia pública» declarada por la Ley 27.742 y en la modificación a la Ley de Turismo, da través del Decreto N° 216/2025, para declarar la «innecesariedad de las Unidades Turísticas de Embalse y Chapadmalal».
¿Qué significa eso? Que Scioli le habilita a su par de la AABE a que se desprenda de los enormes y apreciados terrenos que hasta este gobierno eran destinados para turismo social, y que incluso sobrevivieron al menemismo, a la Alianza y al macrismo.
Las aclaraciones de Scioli sobre los complejos de Chapadmalal y Embalse
En su carta hacia el titular de la AABE, Scioli realiza un par de aclaraciones: le recuerda que son Monumentos Históricos desde el 2013, y que en 2023 se creó dentro de Embalse la Reserva Natural Educativa «Cerro Pistarini» por lo que «cualquier acción sobre estos bienes deberá ajustarse estrictamente a la normativa vigente en la materia».
Además, le comenta que están «en gestiones» con la Provincia para entregarles «los bienes que integran el patrimonio del museo Eva Perón emplazado en la Unidad Turística Chapadmalal».
Y como frutilla del postre finaliza con una última aclaración: todo está a la venta, menos la Residencia Presidencial ubicada dentro de Chapadmalal.
Un negocio para los privados
Lo curioso de la carta de Scioli es que apunta a que para decidir la «innecesariedad» de los complejos turísticos creados por el primer peronismo, tomaron en cuenta informes creados por los directores de estas Unidades Turísticas y los planteos de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA) que agrupa a los empresarios de estos rubros turísticos del país.
Por un lado, el propio Gobierno desfinanció y cerró de hecho los complejos, por lo que es redundante o cuanto menos ilógico que después los titulares de las Unidades digan que son innecesarias, porque dejaron de recibir visitantes justamente por una decisión del propio Ejecutivo al que ellos responden.
Por el otro, desde FEHGRA apuntaron a este diario que esos planteos que Scioli le atribuye a la entidad no fueron formalizados. Y dudan entre varios integrantes de FEHGRA si no responden a intereses de algunos socios en particular.
Especialmente porque Chapadmalal y Embalse no compiten ni compitieron jamás con hoteles de 1, 2 y hasta 5 estrellas de la zona, ya que se dedicaban al turismo social: recibir jubilados, discapacitados o familias, sobre todo chicas y chicos, que no hubiesen conocido el mar si no fuese por la existencia de estas unidades turísticas ubicadas a tan solo 20 kilómetros de Mar del Plata y 15 de Miramar.
Detrás parece esconderse, como casi siempre, el negocio de los funcionarios con el sector privado: se trata de casi 75 hectáreas de bosques de pinos y playas tranquilas con acantilados. Está en una zona ideal para el surf, que viene creciendo, con nuevas casas, barrios cerrados y emprendimientos en los alrededores.
Un negocio fenomenal para empresarios hoteleros que quieran quedarse con estos complejos, que encima fueron remodelados por la gestión de Alberto Fernández con una inversión de 7.000 millones de pesos, en el marco de un plan integral de modernización y puesta en valor a cargo del entonces Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación.
De hecho, ya en septiembre del año pasado la cartera que conduce Daniel Scioli, había dado comienzo al plan de privatización del complejo turístico de Chapadmalal, al convocar a licitación pública para otorgar concesiones en las unidades 2 y 7.
Junto al de Embalse, en Córdoba, este conglomerado turístico inaugurado durante la presidencia de Juan Domingo Perón y declarado Monumento Histórico Nacional en 2013 por la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, tiene capacidad de albergar 4000 plazas, que hasta 2024 eran destinadas a población vulnerable.
«Sandeces injustificables»
«En este proyecto de nota infundada, o peor, fundada en sandeces injustificables, el Secretario de Turismo, Ambiente y Deportes declara la ‘innecesariedad’ de continuar sosteniendo las Unidades Turísticas de Chapadmalal y Embalse –plantea la subsecretaria de Turismo de la Provincia, Soledad Martínez–. Sin argumentos, con la única justificación de una nota enviada por FEHGRA completamente falsa y embustera, este gobierno nacional rompe una vez más, los derechos de las clases populares».
Y acota: «pero atentos, porque explícitamente dice ‘Finalmente, se deja expresamente establecido que la Residencia Presidencial, ubicada dentro de la Unidad Turística de Chapadmalal y bajo la órbita de la Secretaría General, no se encuentra alcanzada por la presente declaración’. Ahí tenés la casta que no es casta, fuerte con los débiles pero también bien fuerte para acumular para unos pocos«.
El ex titular de Turismo de la Nación, Matías Lammens, añadió: «las unidades turísticas de Chapadmalal y Embalse son patrimonio histórico, arquitectónico, cultural y emocional de los argentinos. Cerrarlas es una enorme burrada«.
«Segundo y no menos importante –cerró–. En el último año de nuestra gestión, después de un ambicioso plan de obras que puso en valor los complejos y reinauguró 9 hoteles y decenas de bungalows, visitaron el mar y las sierras más de 120 mil personas, muchas de ellas de bajos recursos, muchos jubilados, muchas familias que de otra manera no podían tener vacaciones. Cerrarlos es de una insensibilidad que no deja de asombrar».
El legado del peronismo y el «retiro» de Macri
El complejo de Embalse y Chapadmalal tiene capacidad para 4.000 plazas. Posee nueve hoteles, con tres plantas y pabellones de una cuadra y media de longitud cada uno, 19 bungalows o chalets, un polideportivo y los edificios de administración, correo y ermita.
En 1945, justo antes de la primera presidencia de Juan Domingo Perón, se firmó el decreto impulsando la construcción de una ciudad balnearia en Chapadmalal para ser usada por los empleados públicos nacionales y trabajadores de todas las disciplinas mediante el pago de precios módicos.
Estos complejos graficaron el pasaje de un turismo sólo reservado a la clase alta de fines del siglo XIX y primera mitad del siglo XX a un turismo masivo para la clase media y un turismo social para la clase baja en la segunda mitad del siglo XX. Luego del ’55 las administraciones lo fueron relegando, y el deterioro demandada cada vez mayo inversión. Recién en los gobiernos de los Kirchner y el último de Alberto Fernández se revalorizaron los complejos, siempre destinados a turismo social.
Sus construcciones estuvieron a cargo de la Fundación Eva Perón en el marco de la política de justicia social impulsada por el presidente Juan Domingo Perón. Ambas obras, monumentales, estaban destinadas a las y los trabajadores y a todas aquellas personas –con prioridad para niños y ancianos–, que no tuvieran la posibilidad de veranear en los grandes centros turísticos.
Bomba atómica
Ubicada sobre la Ruta Provincial 11, entre Mar del Plata y Miramar, Chapadmalal cuenta con nueve hoteles de tres plantas –seis levantados sobre la costa y los tres restantes al otro lado la de ruta– y 19 bungalows, que con el tiempo fueron integrados a la quinta de veraneo presidencial que también forma parte de la Unidad Turística.
Con respecto a la residencia presidencial, consta de un chalet principal, dependencias, y un predio con pileta, canchas de tenis, helipuerto y playa propia. Perón la inauguró y luego del regreso de la democracia, en 1983, también fue el alojamiento temporario de los presidentes Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Néstor y Cristina Kirchner y Mauricio Macri, quien además la usó para realizar un “retiro espiritual” junto a sus ministros.
Embalse, por su parte, tiene siete hoteles y 50 casas con una capacidad cercana a las 3000 plazas. Además, cuenta con edificios complementarios para la administración, servicio médico, pabellones para el personal, un polideportivo, piletas, paradores en la playa, confitería y museo. Todo frente al Lago Embalse y con las sierras de Córdoba como fondo.
En febrero del año pasado, cuando se terminaron las travesías a los complejos, contaba a Tiempo Remi Cáceres, secretaria general de Discapacidad de la CTA y coordinadora de viajes durante cinco años: “los despedí con lágrimas en los ojos, pidiéndoles a las compañeras que por favor lo disfruten porque era el último. Llorando me preguntaban cómo podíamos defender este derecho que venimos disfrutando desde la época de Perón. Todavía no caigo, este momento que nos toca pasar es aberrante”.
Y completó: “es la única manera que gente sin posibilidades económicas puedan disfrutar de la playa. Por la política de este gobierno muchas familias se van a quedar sin conocer el mar. Sabíamos que nuestros derechos corrían peligro, pero no imaginábamos que íbamos a perderlo todo tan rápido. Es como si hubieran tirado una bomba atómica y de un saque arrasaron con todo”.
Fuente: Tiempo Argentino – 03/04/2025