El pasado domingo 28 de agosto, en horas de la tarde, ocurrió un incidente con un automotor en el Barrio Altos del Sol. En el mismo no hubo heridos, tampoco riesgos para las señoritas que intentaban manejar, no había niños, ciclistas o animales cerca.

Si bien sólo hubo un daño material menor, como lo es la rotura del cartel indicador de calles ubicado en la esquina (Nevados del Famatina y Los Colorados) al que literalmente “se lo llevaron puesto, subiéndose a la vereda”, necesitamos que la joven al mando del vehículo cumpla su palabra (manifestada a los vecinos y a los agentes policiales que se apersonaron en el lugar) y pague el daño causado.

No es justo que los ciudadanos paguen impuestos para reparar los daños causados por la irresponsabilidad ajena (salir a manejar sin tener la más mínima idea, es una acción irresponsable).
La Policía trató de levantar el cartel aduciendo que era más peligroso que esté caído y obstaculizando a vehículos y peatones, porque podría causar un daño mayor. Pero obviamente el cartel no resistió y cayó al asfalto nuevamente. Ellos dijeron que se encargarían de llamar al área responsable de la reparación y reubicación, porque como no hubo heridos ni daños mayores, no les compete.

Lamentablemente la policía ni la A.S.V. hacen prevención ni educación vial. Tampoco les corresponde arreglar carteles y la Municipalidad no ofrece respuesta alguna.
Si bien puede parecer una queja absurda, ser un hecho aislado, sencillo o menor en comparación con la grave situación de inseguridad reinante, lo lamentable de este evento es que de manera irresponsable, sin saber manejar, sin papeles, seguro, ni carnet, desconociendo si habían ingerido bebidas alcohólicas o drogas (no les hicieron el test) y sin la más remota idea de conducción vehicular (dicen haber confundido el freno con el acelerador y casi ingresan dañando una vivienda) salen a aventurarse a un barrio familiar donde los niños juegan a diario en la calle, la gente sale a pasear en bici o caminar. Esperamos que aparezcan y se hagan cargo. Nobleza obliga!

No se puede consumir seguridad ajena sin consecuencias.
No se puede salir airoso al causar daño.
No podemos dejar de hacer prevención y hay que enseñarles a los jóvenes que hay que pensar en “qué pasaría si….?”. Hay que imaginarse el resultado dañoso. Hay que pensar 2 veces antes de actuar. Hay que ser prudente y cauteloso. Y pensar en la integridad y la vida de los demás.
Si no, seguiremos llorando víctimas, porque nunca hay dolo probado y los culpables dicen: “sólo fue un accidente”.
Para qué lamentarnos luego, pudiendo evitarlo.
Y hay que hacerse cargo de las acciones propias, en este caso, reparando el daño. Como suelen decir: “el que rompe, paga!”.
Las pequeñas acciones educan y hacen que la convivencia en sociedad sea más justa, más libre y más segura.
Empecemos hoy, cada grano de arena suma, cada buena acción tiene efecto multiplicador.