Estamos de duelo. . El dolor no nos paraliza. Nos moviliza. El disciplinamiento sobre nuestros cuerpos que pretenden imponernos –desde una razzia policial ilegal y arbitraria hasta la apropiación de nuestros deseos y movimientos— nos rebela y nos pone en acción.  En un gesto de absoluta humildad, el Papá Francisco habló con los padres de Micaela García, por más de 10 minutos. El dolor no une a pelear para que no hay mas Micaelas.

Micaela ya no está. Y no va a volver del boliche al que fue a divertirse con amigas y amigos. Su cuerpo sin vida fue encontrado en el lugar que indicó el principal sospechoso de su femicidio, Sebastián Wagner: el acusado tenía una condena a 9 años de prisión por dos ataques sexuales, pero un juez le había dado salidas transitorias anticipadas, a pesar del informe que desaconsejaba su liberación, emitido por el Servicio Penitenciario. Se sabe, de todas formas, que ese tipo de informe carcelario no suele ser confiable. Hay mafias que los venden. La pregunta que tiene que responder hoy el juez de Ejecución de Penas Carlos Alfredo Rossi es sobre qué evaluación le otorgó el beneficio que le permitió recuperar su libertad antes del final de la condena.

Pero no hay que quedarse solo en esa decisión. Hay otras preguntas. ¿Qué medidas llevó adelante antes el sistema carcelario para evitar que Wagner –como otros ofensores sexuales— pudiera reincidir al salir? ¿Qué políticas de prevención de la violencia machista implementa el Estado entre los convictos? En algún momento Wagner cumpliría la pena en su totalidad y saldría en libertad. Un poco antes o más tarde.

Poner solo el foco en ese juez, que posiblemente incurrió en mala praxis –y deberá recibir la sanción que corresponda–, es equivocar la mirada. Es fácil apuntar todos los cañones contra Rossi. Pero debemos pensar en el problema integralmente, desde su complejidad. Y no como un caso aislado

El Estado es responsable del feminicio de Micaela como de cada uno de los femicidios que nos están desangrando, por no prevenirlos, por llegar tarde. El Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable está debilitado, con escaso presupuesto, sin capacitaciones masivas a docentes ni recursos, casi, para imprimir materiales. Es la herramienta fundamental para pensar el cambio cultura a largo plazo, para desarmar el machismo arraigado en la sociedad. La educación sexual integral es una herramienta federal, que podría llegar a cada una de las aulas del país, con un efecto multiplicador en cada hogar. Pero este Gobierno la está acicateando. Del mismo modo que quiso quitar 67 millones del presupuesto votado para el Consejo Nacional de las Mujeres, esperando que “si pasa, pasa”, y tuvo que dar marcha atrás ante la reacción y denuncia de organizaciones de la sociedad civil y un periodismo comprometido.

Hay que profundizar las capacitaciones en la Justicia para desterrar el machismo en las decisiones de los tribunales, en los fallos. Para que cada operador de la justicia –incluido Rossi— comprenda la complejidad de la violencia machista, sus distintas aristas, sus causas y sus consecuencias. La discriminación histórica de las mujeres en la sociedad es el caldo de cultivo que la favorece. Si no se ataca, como política prioritaria, en términos integrales, con el presupuesto necesario, desde el Estado, seguiremos llorando y enterrando otras Micaelas.

Texto de Juan Grabois, líder de la CTEP y asesor del papa Francisco luego de confirmarse la muerte de Micaela.

” Micaela, entre el dolor y la bronca, quiero decirte, porque se que me escuchas desde el cielo, quiero decirte, desde lo más profundo de mi corazón, a vos, a tu familia, a tus compañeros, a la sociedad: para nosotros sos mucho más que la víctima del crimen aberrante, del calvario que sufriste cómo consecuencia de una sociedad enferma y machista, de un sistema inmoral y corrupto de pies a cabeza. Nosotros te vamos a recordar, sobre todo, por tu vida heroica de servicio a favor de los humildes, del pueblo pobre, de la Justicia Social. Los medios, que gustan tanto de la crónica policial y los detalles escabrosos, que hurgan cada centímetro de la vida privada de las personas, sugestivamente se olvidan ahora de contarnos que fuiste una militante popular que luchaba por Tierra, Techo y Trabajo. Se olvidaron de ver en tu última publicación en Facebook repudiando el ataque al merendero de los Cartoneros con un cartel que decía “el hambre no se combate con represión”. Se olvidaron de decir que no sólo eras una piba de 21 años, eras una piba de 21 años que combatía a este sistema de exclusión y miseria desde su identidad peronista, desde su pertenencia al Movimiento Evita, con su bandera de la JP y su pechera de la CTEP. Una mujer que combatía el machismo y gritaba ni una menos, ¡no por Twitter, en la calle! Te vamos a recordar, Micaela, como esa piba de fierro que pateaba los barrios pobres para sacar a la violencia cotidiana en Villa Mandarina a través del deporte, que tocaba el redoblante en las marchas y pintaba paredes, que portaba el 24 de marzo la consigna “fueron 30.000” desafiando el revisionismo revanchista del gorilaje envalentonado. La Micaela que se recorrió decenas de manzanas haciendo encuestas en las villas para avanzar hacia la integración de los barrios marginados. La Micaela que iba en micro y comía choripanes, pero que era más libre, más consiente, más comprometida y más bella que todos los caceroleros burgueses de Recoleta juntos. Nosotros te vamos a recordar como eras, la Micaela de verdad, no la versión light… y seguiremos adelante, como dice tu viejo, que el dolor sirva para cambiar la sociedad, con el faro de tu ejemplo y la luz de tu sonrisa.
Juan Grabois.

Fuente: Página 12