El beneficio, que también devolvía el 2,12% para combustibles, regía desde fines de 2001. En Hacienda sostienen que el sistema “quedó antiguo y tenía un costo fiscal alto”. La CAME adviertió además que la medida desincentiva las operaciones formales, en un contexto donde el aumento de la venta ilegal continúa expandiéndose descontroladamente.

El Gobierno de Mauricio Macri decidió no prorrogar la devolución del 4,13% del precio final en las compras y del 2,12% para el combustible que se abonen con tarjeta de débito, que regía desde fines de 2001.

En Hacienda, sostuvieron que el sistema “había quedado antiguo”, su costo fiscal era “alto” y “no cumplía con el objetivo de fomentar el uso de las tarjetas”.

Voceros oficiales indicaron que “la idea es compensar parcialmente el costo de la reforma en el impuesto a las ganancias y además la gente no usaba más la tarjeta de débito por esta devolución”.

Según la planilla de gastos tributarios del presupuesto 2017 votada por el Congreso y promulgada por el Poder Ejecutivo, el beneficio sí iba a ser prorrogado este año.

En 2015, por este descuento, el Gobierno gastó 4.535 millones de pesos; en 2016, 6.077 millones; y para este año, tenía previsto gastar 7.511 millones.

En un comunicado de prensa La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) expresó su preocupación por la quita del reintegro del 5% del IVA en las compras efectuadas con tarjetas de débito (que regía desde el 2001), ya que cualquier reducción de incentivo al consumo resulta relevante teniendo en cuenta la caída de 12 meses consecutivos de las ventas minoritas, con una baja interanual promedio del 7%.

La entidad, que nuclea a las pequeñas y medianas empresas, adviertió además que la medida desincentiva las operaciones formales, en un contexto donde el aumento de la venta ilegal continúa expandiéndose descontroladamente.