Fernández, Manzur, Wado de Pedro y Massa recibieron a Eurnekian, Bulgheroni, Mindlin, De Narváez y Brito, entre otros. Acuerdo post elecciones, inflación, inversiones, empleo y la deuda con el FMI, en la conversación.

Por Melisa Molina y Leandro Renou para Página 12

«Nada de ceos, estos son dueños». La frase la pronunció ante este diario uno de los funcionarios presentes en un almuerzo particular. Un mano a mano del Presidente Alberto Fernández y sus ministros más cercanos con la cúpula del poder económico, los propietarios que pagan salarios e influyen en el devenir económico del país. En el convite, que arrancó a las 13 y terminó a las 16, se habló a agenda abierta de un abanico de temas: esquemas de inversiones y un acuerdo post elecciones; el avance de las negociaciones con el Fondo Monetario (FMI), la situación laboral y la doble indemnización; el respaldo empresario a las giras del Gobierno para atraer inversiones y la situación de los precios.

El salón Eva Perón de la Casa Rosada albergó la comida en la que oficiaron de anfitriones Fernández, el jefe de Gabinete, Juan Manzur; el ministro del Interior, Eduardo «Wado» De Pedro y el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa. Del otro lado de la mesa, una plantilla de empresarios de peso: Marcos Bulgheroni, de Pan American Energy; Marcelo Mindlin, de Pampa; Javier Madanes Quintanilla, el dueño de Aluar; Hugo Eurnekian, de Corporación América y Aeropuertos Argentina 2000; Francisco De Nárvaez; Jorge Brito hijo, del Macro; Alejandro Simón, de Sancor; y Juan Martín de la Serna, presidente de Mercado Libre.

El encuentro es políticamente una gestualidad presidencial hacia el establishment. Un diálogo directo, sin intermediarios, con los que juegan en serio e influyen. Un acercamiento similar al que pidió años atrás la vicepresidenta, Cristina Fernández, cuando en tensión con el sector privado, pidió hablar cara a cara con «los titulares». De hecho, en la reunión se acordó no discutir la agenda en los medios y con entidades o cámaras, sino cara a cara. Toda una declaración de principios conjunta horas antes del lanzamiento del Coloquio de IDEA, un evento donde reinan los gerentes y suele haber críticas y dardos que no suelen compartir los dueños.

La reunión en Rosada tuvo, además, un carreteo previo: hace unos días, se juntaron a compartir una comida Wado de Pedro, Massa y Máximo Kirchner con De Narváez, Brito y Bulgheroni. Allí los empresarios pidieron seguir con la dinámica y ampliar la mesa para reunirse con el Presidente. Así es que almuerzo, según supo PáginaI12, se convocó desde la Casa Rosada con el fin de acercar posiciones y abrir agendas. Entre entradas y un plato principal de bife de chorizo, el Presidente repasó la marcha de las negociaciones con el FMI y contó detalles del viaje que llevó al ministro Martín Guzmán a los Estados Unidos. Escuchaba Manzur, que sale este jueves para territorio norteamericano para dar una visión política del rumbo de Argentina. El tucumano conocía mejor que nadie a los presentes, por años de vinculación con el poder económico. Y les adelantó que se verá allí con inversores y posibles tenedores de bonos de la Argentina.

Respecto a la deuda, Fernández aseguró que todas las patas de la alianza de gobierno quieren un acuerdo y expresó que «queremos resolver el problema que nos dejó Cambiemos, para lo cual precisamos el apoyo de todos». Adelantó además que se están negociando mayores plazos y el tema de la sobre tasa. También explicitó que se negocia una cláusula que permita al FMI «incluirnos si salen créditos con mayores plazos». La referencia es al puente que negocia Guzmán desde hace unos meses. Los empresarios se mostraron preocupados por saber si hay consenso político con Cambiemos para votar el acuerdo en el Parlamento. El gobierno dejó entrever que todavía esperan un pronunciamiento al respecto de Juntos por el Cambio. En esa línea, Fernández calificó como «una muy buena noticia» la permanencia de Kristalina Georgieva, la titular del FMI, en su cargo.

«Lo central fue lo de la deuda», dijo a este diario Madanes, de Aluar. Y contó detalles: «el Presidente fue muy claro en los tiempos y la formas, habló del primer trimestre del año entrante (para acordar) y la negociación por la sobre tasa y los períodos de gracia. Aclaró que no hay vocación rupturista y sí una gran voluntad de llegar a un acuerdo. destacó que en esto tambien Cristina Kirchner está convencida, que hay que buscar un acuerdo». En esa misma sintonía se expresó Hugo Eurnekian, quien aseguró que «el Presidente nos transmitió mucha confianza en relación a la voluntad de alcanzar un acuerdo con el FMI y sentar las bases para un crecimiento económico del país sustentado en la inversión y generación de empleo en el sector privado.”

Luego del capítulo deuda, la charla viró hacia la posibilidad de un acuerdo concreto para la generación de empleo e inversiones tras las elecciones generales de noviembre. También, cada uno de los empresarios repasó ante los funcionarios las inversiones de su sector y hasta se pusieron a disposición para ayudar a la atracción de inversiones. En este punto apareció la discusión sobre la confianza para invertir y se coló el tema de los Pandora Papers. «Parte de la desconfianza viene de que somos el tercer país con más plata afuera», disparó uno de los presentes, con casi el único comentario picante de la comida. El otro, algunas chicanas de Narváez, que trató de «Usted» al Presidente hasta que Fernández le aclaró que «me podés tutear».

El último tema de la carta fue el pedido de algunos dirigentes de que el Gobierno dé de baja la doble indemnización. El Presidente, que según los presentes tomó las riendas de todas las respuestas, aclaró que eso se irá dando a medida que la crisis sanitaria cese. «Es un proceso, y además son cosas que tenemos que charlar con el sector sindical en la mesa», dijeron desde el Gobierno. No todos los CEOs, de todos modos, están convencidos de que eso sea urgente. Uno de ellos, Madanes: «estamos hablando de algo y aún no salimos de la de la crisis sanitaria. No es el momento de hablar de esto». El jefe de Aluar fue un poco más allá al aseverar que «creo que ni la reforma laboral es el camino hoy, porque no garantiza empleo y menos en países con el desempleo de Argentina».

En el momento de los postres, hubo incluso felicitaciones empresarias a las medidas que el Gobierno tomó en pandemia, como el ATP para el pago de salarios privados. Y alguna diferencia en el manejo de la política de precios. Pero el tono del encuentro estuvo dado por una reconfiguración de la relación Gobierno-establishment, no para aplacar diferencias, sino para salir de los debates en los titulares y correr a los intermediarios que generan ruido en la conversación.

Viajar con el Presidente

En el almuerzo que el presidente Alberto Fernández, junto a distintos empresarios, algunos de ellos –como Francisco De Narváez, dueño de Wallmart Argentina– le propusieron al mandatario acompañarlo durante sus giras internacionales, con el objetivo central de salir a buscar inversiones que beneficien a la Argentina.

Eso es algo que, por ejemplo, también solía hacer el expresidente Néstor Kirchner, que en reiteradas ocasiones viajó junto a empresarios y también sindicalistas a sus giras por el exterior. Un ejemplo de ello, recordaron, fue cuando en junio 2004 Kirchner visitó China y, como parte de su comitiva, lo acompañaron más de 200 empresarios argentinos que cubrían un amplio espectro del sector productivo del país.

La respuesta del Gobierno ante el ofrecimiento de los empresarios fue positiva, pero desde el oficialismo no confirmaron que, por ejemplo, se vayan a sumar al viaje que tiene previsto Fernández a Roma a fin de mes, donde piensa asistir a la cumbre del G20.