Por Miguel Bonasso

Estados Unidos y todos sus satélites gubernamentales y mediáticos han lanzado una virulenta campaña contra la Revolución Cubana, que es preciso desenmascarar y condenar sin atenuantes. Los mismos que le han impuesto a Cuba un bloqueo genocida que ya lleva más de sesenta años, se permiten cuestionar «carencias» que ellos mismos han generado. Si las lágrimas de cocodrilo de Joe Biden y la podrida plutocracia norteamericana fueran sinceras, levantarían ya mismo el bloqueo para que los cubanos puedan vender y comprar todo lo que les haga falta, todo lo que han suplido en seis décadas con el enorme esfuerzo de un pueblo liderado por un Martí moderno como fue Fidel Castro. Sin detenerse a mirar las estadísticas que muestran cuantos muertos provocó el Covid en Estados Unidos y su satélite Brasil, se permiten cuestionar a la Isla que logró contener en gran medida las consecuencias de la pandemia y sus muertes no superan al día de hoy los 1.500 frente a los 600.000 de los arrogantes Estados Unidos y los casi 500 mil del Brasil de Bolsonaro. Como lo ha dicho con meridiana claridad el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, si de veras les interesa el pueblo cubano, levanten ya ese bloqueo que todos los años es condenado por la inmensa mayoría de los países que integran las Naciones Unidas. Pero conviene que no se engañen: si de la propaganda intentaran pasar a la intervención, les saldremos al paso todos los latinoamericanos. Cuba no está sola míster Biden.