Durante la cuarta jornada del juicio por el crimen de la joven patquiense , el forense José Luis Díaz Brizuela, declaró que Romina Ríos no murió a causa del disparo, tal como había relatado el único imputado Pedro Ortíz, si no que murió aproximadamente después de casi 48 horas de agonía. El perito forense aseguró que Romina murió calcinada, ya que en la autopsia se encontró humo en la tráquea, lo que demuestra que la joven estaba viva el momento que Ortíz le prendió fuego en el basural. La audiencia se suspendió a pedido de la Fiscalía que pidió ampliar la acusación contra el imputado. La carátula quedaría como “Homicidio doblemente calificado en concurso ideal agravado por alevosía”.

romina rios1Luego de escuchar la declaración de Díaz Brizuela, la fiscalía pidió la suspensión de la audiencia para ampliar la acusación contra el policía Pedro Miguel Angel Ortiz, agregando la figura de “alevosía”. Así la carátula quedaría como “Homicidio doblemente calificado en concurso ideal agravado por alevosía”.

En términos judiciales la figura de alevosía constituye una circunstancia agravante: “Hay alevosía cuando el culpable comete cualquiera de los delitos contra las personas empleando en la ejecución medios, modos o formas que tiendan directa o especialmente a asegurarla, sin el riesgo para su persona que pudiera proceder de la defensa por parte del ofendido”. En términos más simples Pedro Ortiz, aprovecho el estado de indefensión de Romina para ultimarla. Cabe recordar que la joven, luego de recibir el disparo a la altura del tórax, fue envuelta en un plástico y arrojada al fondo de un basural, donde después de casi 48 horas el acusado le prendió fuego, según su relato para borrar sus huellas.