El discurso completo de Cristina Kirchner frente a representantes religiosos
Desde su despacho en el Senado, CFK recibió a curas, monjas y laicas como primera actividad desde el ataque del 1 de septiembre porque “tenía que agradecerle a Dios y a la Virgen”. La titular de la Cámara Alta, además, reflexionó acerca de la democracia y otros atentados a presidentes argentinos.
Tempranito al otro día de ese jueves, el viernes tempranito me llamó. Estuvimos hablando por teléfono y me dijo algo así como que los actos de odio y de violencia siempre son precedidos por palabras y por verbos de odio y de violencia. Primero es lo verbal ¿no? la agresión y después ese clima va creciendo, creciendo y creciendo y finalmente se produce bueno…

Pero yo no quiero hablar de eso, de ese día. No, no. Yo quiero hablar de mi país, de nuestro pueblo, de lo que ustedes ven y viven junto al pueblo en los barrios. Lo decía Ignacio, desde la inflación, de los precios, de la necesidad de la gente de lo que decía recién la hermana, que la gente comía y comían en familia además porque la gente no tenía que ir… Al colegio se iba a estudiar y además te daban una computadora.  Y la gente volvió a comer en las casas porque es lo que la familia quiere, sentarse al mediodía o a la noche, o a la noche si es que los padres trabajan y están afuera, comer en familia.
Yo digo siempre que ese es el orden porque a mí me gusta también vivir en orden. A todos nos gusta el orden ¿no? Pero para mí el orden que nosotros dimos en nuestro gobierno fue ese: el orden que la familia coma toda junta, que los pibes vayan al colegio a estudiar, no a comer, que los obreros tengan su trabajo en la fábrica, el vendedor en su comercio, el comerciante. El orden de que cada uno esté haciendo lo que sabe y lo que tiene que hacer, ese es el orden. Por lo menos para mí ese es el orden. El orden de la pala, del palo y bala no me parece orden. Aparte son órdenes que duran poco tiempo. Todos hemos tenido experiencias en la historia, yo soy militante de muy joven y tengo muchos años ya y todo lo que fueron experiencias de violencia y de querer imponer cosas con las violencias más extremas, más tremendas, finalmente fracasaron. Y no solamente fracasaron sino que dejaron tragedias, secuelas, heridas que la sociedad todavía aún tiene.
Fue recuperar la vida. Recuperar la vida, la vida y la racionalidad de que podamos discutir en política, peronistas, alfonsinistas, peronistas renovadores, peronistas tradicionales… Lo que fue la democracia a partir del 83, erradicando esa violencia. Y la verdad que lo que pasó el otro día fue algo más, fue una ruptura. Una ruptura de eso que tenemos que volver a construir urgentemente porque, además, Toto, además Ignacio, esa pasión que todos tenemos porque la gente pueda volver a comer, pueda volver a tener un trabajo, no lo vamos a lograr hablando únicamente entre los que pensamos de una manera. Esa fue… cuando yo me junté, que tuvo tanta prensa, con Melconian que nadie puede pensar que yo tengo las mismas ideas que Melconian en política. Pero esta es la gracia. La gracia no es juntarse con los que piensan igual. La gracia es juntarse con los que piensan distinto y ver, si al menos en economía, podemos tener un acuerdo mínimo. Porque todos hablan de la inflación. El problema es que la inflación viene porque no tenemos moneda que es lo que yo opino, vieron en las conferencias que venía dando de la economía bimonetaria y qué sé yo, del dólar y pim, pum, pam. Es eso, hay que ponerse medianamente de acuerdo en eso para volver a reconstruir. Y la verdad que cuando yo fui a hablar con él lo hice con esa intención y sigo con la misma intención de siempre.
Primero porque es cierto que todos los dirigentes políticos quieren ser Presidente como dicen los curas que quieren todos ser Papa ¿no? Sí, la verdad. Bueno. ¿Qué cura no quiere ser Papa? Obviamente. Eso lo charlamos una vez con Jorge y él se reía. Finalmente yo tenía razón. Finalmente yo tenía razón. Y la verdad que en mi caso yo ya fui Presidenta dos veces. O sea: la máxima ambición que tiene un político, una política en Argentina, que es ser Presidente, yo ya la tuve por partida doble. Y además de eso mi compañero también fue Presidente. O sea: no son esas las cosas que me seducen ni las cosas que me animan. Las cosas que me animan son ver realmente si podemos salir.
Y, miren, yo decía… porque hay toda una cosa que normalmente se dice que antiperonismo, peronismo, la grieta. No, no. Miren: yo traje acá, ahora les voy a explicar lo que es este libro. Quiero contarles algo porque es una cosa que puede ayudarnos a entender el problema que, en cierta medida, podemos tener los argentinos y que arrastramos en la historia, en los 200 años de historia.
crimen”. Y dice: “el país presenció las escenas bochornosas que tuvieron como escenario este recinto. Todas las torpezas, todas las irreverencias posibles contra el primer mandatario. Algún señor senador habló de dictadura, de despotismos, de tiranos, que recordó la revolución francesa y habló de la guillotina.” De la guillotina, 1930. Va a ser un siglo y ya había amenazas de guillotina por no compartir una opinión política.
Me tocó ser presidenta a mí, pero había trabajo, había esperanza, había expectativa y yo creo que eso es lo que tenemos que volver a construir entre todos y todas, y hacerlo con la actitud de hablar con todos, con los que nos gustan y con los que no nos gustan, como hacía Cristo, en definitiva. Me puse un poquito mística ahora. Sí, sí, convengamos que razones para serlo me asisten, me asisten razones para serlo. Y por eso quería hoy estar con ustedes, porque ustedes están al lado de los que más sufren, están llevando la palabra de Dios siempre y de la virgen y del evangelio. Lástima que faltó José porque es mi gran consultor del evangelio, tenemos en José Mayans, senador, es un católico militante y practicante en serio. No, no, en serio, yo lo admiro y lo quiero mucho a José. Y quería estar con ustedes, porque a mí me parece que estando con ustedes estoy un poquito más cerca de Dios y de la Virgen también. Así que gracias por venir y le copié una cosa a Francisco, ahora digo “por favor, recen mucho, mucho por mí”, pero recen mucho porque lo necesito. Gracias, muchas gracias.
Fuente : página 12