Por Mariano Saravia

La guerra híbrida es la nueva forma de hacer la guerra, que ya no es sólo con militares y cañonazos. Los medios hegemónicos ponen el foco en la invasión rusa de Ucrania y en la destrucción física, y esas verdades a medias son parte de la guerra híbrida.

Porque la guerra híbrida o de cuarta generación se sustenta sobre todo en la guerra informativa: manipular, tergiversar información, mentir, ocultar. Por ejemplo, no decir nunca que es responsable quien inicia una guerra (en este caso Rusia) pero mucho más quien la hace inevitable (Estados Unidos y Europa que empujaron a Rusia a iniciarla).

Pero la guerra híbrida abarca otros aspectos y medidas que estamos viendo:

Sanciones económicas: por ejemplo, poner en stand by el gasoducto Nord Stream 2 entre Rusia y Alemania, por el Mar del Norte por el Mar Báltico. La decisión de Alemania de postergar el funcionamiento de este gasoducto afectará a Rusia, pero más a Alemania misma. China ya dijo que va a comprarle a Rusia lo que no pueda venderle a Europa, pero Alemania tendrá que comprar el gas de Estados Unidos varias veces más caro, o bien sufrir en sus hogares y fábricas por falta de energía.

Sanciones financieras: desconectar a los bancos rusos del sistema Swift. Afecta la economía y las finanzas rusas, pero también China dijo que tiene un sistema de compensaciones alternativo en el que incluirá al sistema financiero ruso. Vuelve a perder Occidente y sigue fortaleciendo el eje Moscú-Beijin.

La Fifa excluye a los equipos rusos de cualquier competencia internacional y a la selección del próximo mundial de Qatar. ¿Qué debería hacer entonces con las selecciones de otros países? Cuando los rusos se vayan de Ucrania, Israel seguramente va a seguir ocupando ilegalmente Cisjordania y masacrando palestinos. Estados Unidos jamás tuvo problemas para que su selección juegue mundiales, a pesar de que es el único país que usó la bomba atómica contra población civil, y dos veces: en Hiroshima y Nagasaki. Y muchos países de Europa occidental son responsables de invasión, destrucción y genocidio en Irak, Siria, Libia, etc. ¿Qué decir de la selección de Inglaterra, alguna vez la Fifa le cuestionó por las Malvinas o por alguna de las otras colonias que mantiene? ¿Por qué a Italia no le quitan dos estrellas de las cuatro que tiene en su camiseta por los dos mundiales ganados en 1934 y 1938 durante el fascismo? Francia jugó los mundiales de Suiza ’54 y Suecia ’58, mientras cometía un genocidio contra el pueblo argelino que quería la independencia.

No estará Rusia en el mundial, pero sí se podrá jugar (y todos lo veremos asombrados) en Qatar, un país que esclaviza a los trabajadores inmigrantes que construyen los estadios, y donde ya han muerto en esa tarea más de 6.000 seres humanos (más que en esta guerra, ya que según el propio gobierno de Ucrania, en una semana de conflicto hay 2.000 muertos civiles).

Adidas abandona la camiseta de la selección de Rusia, pero no le importó vestir a la selección argentina campeona de 1978, durante una dictadura genocida.

Y Occidente hasta prohíbe que los gatos rusos puedan participar de concursos y exhibiciones que organiza la Federación Internacional Felina.

Ver el mundo en blanco y negro no ayuda, oculta la realidad, lleva a la gente a la ignorancia, y por ella al odio. Y de ahí, a una espiral donde se mezclan los perjuicios a sí mismos y hasta el ridículo.