La Universidad de La Rioja impulsa la candidatura para el Premio Nobel de Medicina de Luis de La Fuente, médico cardiólogo riojano y estrecho colaborador de René Favaloro.

La UNLAR comenzó la etapa de presentación de la iniciativa según la normativa internacional que requiere ese tipo de postulación del cardiólogo de 89 años, nacido en La Rioja, que junto a René Favaloro, implementó el cateterismo coronario en el país en 1970. Por su labor, posee reconocimientos de universidades e instituciones de las ciencias de la salud a nivel nacional e internacional. Pionero mundial de la cardiología invasiva, la UNLaR lo distinguió en 2003 con un doctorado honoris causa y como profesor honorario de esa institución cinco años más tarde.

“El doctor De la Fuente es un ser excepcional como persona y profesional. Es un ilustre riojano que merece ser distinguido con el máximo mérito por su prestigiosa trayectoria y por su aporte a la salud y al bienestar de los ciudadanos del mundo”, señaló Leila Waidatt, secretaria de Relaciones Institucionales de la UNLaR, al explicar los fundamentos de la postulación del riojano.

La postulación a un Nobel es una iniciativa compleja. El Consejo Superior de la UNLaR deberá dar sus argumentos acerca de por qué impulsa la candidatura de ese reconocido cardiólogo y después pasará por instancias nacionales. El Instituto Karolinska, ubicado en el municipio de Solna, Suecia, es el encargado de otorgar los premios en Medicina.

“El doctor De la Fuente quería que el pedido para el Nobel se iniciara desde su querida provincia. Además, sabemos que tanto los gobiernos provincial y nacional estarán de acuerdo con propiciar este proyecto”, aseguró Waidatt.

Nacido en 1932 en la ciudad de La Rioja, se recibió de médico en la Facultad de Medicina de la UBA en 1960, después de iniciar esa carrera en la Universidad Nacional de Tucumán. En los últimos años de estudios, gracias a la ayuda del doctor Pedro Mario Aquilino, ingresó a la guardia de los sábados del Hospital Fernández y una vez recibido empezó a trabajar en la sala de cirugía de ese centro asistencial.

A inicios de 1960 el médico ya estaba en Estados Unidos, ayudado por colegas del Fernández. En ese país recibió propuestas laborales de hospitales de Baltimore, Houston y Portland. Se decidió por uno de esa última ciudad, en Oregon, por tener una estrecha vinculación con la Facultad de Medicina de la Universidad de ese estado. Se desempeñó también en otros centros asistenciales de ese país.

Ya en Estados Unidos recibió una invitación para participar en el Congreso Argentino de Cardiología, en Mar del Plata, en 1965. “Ese evento era una oportunidad para él para observar la situación del país, porque él quería volver a la Argentina”, resaltó a Héctor de la Fuente, hijo del médico.

En ese congreso, el cardiólogo riojano disertó sobre “Indicaciones quirúrgicas de la válvula mitral y aórtica”. Favaloro, todavía poco conocido, estaba entre el auditorio y había llegado al país porque desde 1962 trabajaba en la Clínica Cleveland, de Estados Unidos, y también quería volver a Argentina.

El médico fue jefe de Cardiología clínica e invasiva de la Fundación Favaloro, entre 1975 y 1992, y creó y cofundó el departamento Cardiopulmonar en el Sanatorio Güemes con Ezio Zuffardi. En este último establecimiento, puso en marcha el servicio de Cateterismo cardíaco y coronariografía.

En 1971, logró el retorno definitivo al país de René Favaloro y juntos crearon el Departamento de Diagnóstico y Tratamiento de Enfermedades Torácicas y Cardiovasculares que funcionó en ese sanatorio desde ese año hasta 1993.