Un príncipe saudí que pide inodoros inteligentes que cuestan ocho mil dólares la unidad –alrededor de 36 jubilaciones mínimas-, un jefe de Estado que exige veedores propios en la cocina de la que saldrán los alimentos que probará, un inusual despliegue de medidas para enfrentar ataques de tanques, nucleares, químicos, biológicos, drones y de objetos flotantes.

Pero también un arsenal de armamento pesado, una multitud de personal civil y militar, aviones y La Bestia -el blindado presidencial de EE.UU.- que va a transitar por la ciudad rodeada por una caravana de cuarenta unidades con 170 de reserva.

Estas son algunas de las particularidades que va a presentar Buenos Aires entre el 30 de noviembre y el 1º de diciembre, cuando sea sede de la Cumbre del G-20, en la búsqueda de consolidar el gobierno de Macri para el 2019, en ese marco de legitimación internacional, el Gobierno Cambiemos aprovecha para rearmar la fuerza represiva que lo apuntala.

Como ese liderazgo no va a venir por el lado de los éxitos económicos, lo que queda es la exhibición de pureza ideológica y, para ello, nada como mostrarse como el mejor alumno de la región para reafirmar que quiere quedarse dentro de los márgenes del capitalismo.

Está claro que para los intereses que representa el G-20, el Gobierno Cambiemos es sólo un apunte de pie de página. Es que, en el capitalismo, los gobernantes de países suelen ser sólo cuadros intermedios al servicio del capital y, mucho más, si no pertenecen a aquellas formaciones estatales que juegan en la Superliga.

Desde la CTA de los Trabajadores, el Frente Gremial Provincial , la Mesa Local del F21 repudiamos la presencia del G20 en nuestro país, un país “emergente” EMPOBRECIDO Y HAMBREADO por las políticas del Gobierno de Cambiemos y sus socios locales e Internacionales, políticas que se sostienen con REPRESIÓN y Muerte de trabajadores y trabajadoras que luchan por un plato de comida o una vivienda digna, en una Argentina que ha crecido en número de pobreza e Indigencia en los últimos tres años, años de Gobierno de la Alianza PRO- UCR. FRENTE CÍVICO.- Ningún ajuste entra sin represión y muerte, y el gobierno de Cambiemos lo cumple a rajatabla en todo el país. Es indudable que estamos viviendo el peor ajuste y entrega de soberanía, en manos del FMI, de los últimos 20 años, tendientes a hacer realidad la génesis del capitalismo: las necesidades de acumulación de la clase capitalista. Se trata de la acumulación de Riquezas en pocas manos y la DISTRIBUCIÓN DE POBREZA en la clase trabajadora.-

Para el capitalismo es vital mantener la fantasía de que funciona como sistema capaz de ofrecer algo bueno a la población mundial, pero como sus principales formaciones estatales están quebradas, sólo puede sostener esta ficción emitiendo dinero que -cada día- tiene menos respaldo.

De alguna forma, esto explica por qué a algunos se les hace agua la boca con los tratados de libre comercio y esta particular versión del multilateralismo que, al parecer, viene a pregonar la Cumbre del G-20.

Este es el telón de fondo que va a tener el encuentro que se apresta a recibir Buenos Aires. La violencia simbólica de un tipo, jefe de Estado de un reino absolutista donde se tortura y decapita, que sólo puede defecar en un inodoro de ocho mil dólares, es coherente con aquello que en esencia representa y defiende la Cumbre del G-20.

Los gobiernos de las provincias cada vez más comprometidos con el gobierno de Cambiemos, garantizan el ajuste a los trabajadores con bonos por única vez, aumentos que no superan el 16% en un país cuya inflación anualizada superará ampliamente el 40 % y con trabajadores precarizados que no van a recibir ningún tipo de ayuda para sostener la pobreza marginal y la precarización salarial a la que han sido sometidas, como los programas ellas hacen, las trabajadoras de casas particulares, las economías populares.