Una investigación arrojó que en Anjullón, Los Molinos, Anillaco y Santa Cruz los niveles de concentración de flúor en el agua exceden los límites recomendados por la OMS. Se detectaron casos de fluorosis dental.

La geóloga Gimena Urán, a cargo de la investigación, recomendó no consumir el agua en cuatro pueblos de Castro Barros.

Un trabajo de investigación llevado adelante por la geóloga Gimena Urán y por el Centro Regional de Investigaciones Científicas y de Transferencia Tecnológica de La Rioja (CRILaR) determinó que en los poblados de Anillaco, Los Molinos, Anjullón y Santa Cruz los niveles de concentración de flúor en el agua casi duplican los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por el Código Alimentario Argentino.

El estudio se hizo en el departamento Castro Barros, específicamente sobre las cuatro localidades mencionadas y allí se encontró que la cantidad de flúor en el agua llega a casi 3 mg por litro cuando el límite recomendado es de 1,5 mg.

A la investigación la realizó la geóloga Gimena Urán en forma conjunta con el CRILAR y a partir de ese trabajo se detectó que muchas personas de la zona padecen de fluorosis dental, una afección directamente vinculada con el exceso de ese mineral en el agua.

“En Anjullón, Los Molinos, Anillaco y Santa Vera Cruz el agua tiene mucho flúor y excede las concentraciones que reglamenta el Código Alimentario Argentino y la OMS. Además, odontólogos de Castro Barros registraron casos de fluorosis dental en todo el departamento, encontraron que en estas cuatro localidades había más casos de fluorosis dental que en el resto de los pueblos del departamento”, dijo Urán en declaraciones a Riojavirtual Radio.

La especialista precisó que los valores de flúor hallados en el agua de esas cuatro localidades llegan casi a 3 mg por litro cuando los valores permitidos por la OMS están entre 0,5 y 1,5 mg por litro. “Lo encontrado es casi el doble de lo permitido”, advirtió.

La fluorosis dental es una enfermedad asociada a la ingesta prolongada de altas concentraciones de flúor, principalmente por consumo de agua potable. Esta enfermedad es causada por el consumo de una cantidad excesiva de fluoruro durante el período en que los dientes se están formando pero antes de que aparezcan en la boca. Esto sucede antes de los 8 años de edad.

En este punto, Urán explicó que la gravedad de la enfermedad depende de cuánta concentración de flúor haya en el agua. “Cuando ya son muy elevadas las concentraciones también puede desencadenar una fluorosis esquelética y que genera que los huesos se vuelvan más frágiles. Incluso hay trabajos que indican que puede tener algún componente cancerígeno cuando ya son muy elevadas las concentraciones”, aseguró.

La especialista sostuvo que la etapa clave de la edad en la que no se debería consumir agua con elevados niveles de flúor es en el periodo de gestación y hasta que las infancias y adolescentes cambian los dientes. “Ese es el periodo crítico en el cual se debería evitar el consumo de esa agua porque va a desencadenar este tipo de enfermedades. Pasada esa edad, los dientes ya están formados y no van a cambiar su estructura. Lo mismo pasa con los huesos que se regeneran hasta los 20 años. Luego de esa edad, como ya están formados los dientes y los huesos, no debería desarrollarse la enfermedad”, explicó.

A partir de lo encontrado, Urán aseguró que los pobladores de esas cuatro localidades no deberían consumir el agua de esos lugares. “No deberíamos consumir el agua que estamos consumiendo porque por los niveles de flúor no es agua potable. En estos lugares nos pasamos en los niveles de flúor que están en el agua que estamos consumiendo”, indicó.

Al referirse a las causas de lo hallado en el agua, Urán dijo que “no se trata de una contaminación del agua por la actividad humana” sino que obedece a “una situación natural”. “Ese flúor que detectamos en el agua es parte de las rocas y minerales de la Sierra del Velazco. Cuando los minerales entran en contacto con el agua se disuelven y luego aparecen en el agua que consumimos”, explicó.

La geóloga destacó que las autoridades “están al tanto de lo que sucede con el agua” en los cuatro poblados aunque sostuvo que por el momento el problema “no tiene solución” debido a que “no hay filtros en el mercado para evitar que el flúor quede en el agua. “En el mercado no existen filtros. Hay muchos filtros de uso domiciliario pero que filtran más que nada sustancias biológicas. El flúor no es tan fácil de filtrar, hay algunos filtros en el mercado pero que no son accesibles. Hay algunos filtros en proyectos de investigación que podrían servir para filtrar el agua pero que todavía no está desarrollados esto. Por el momento no hay solución”, aseguró.

Por eso, la especialista recomendó que no se consuma el agua en esos poblados y que las autoridades busquen otra manera de proveer de agua a los vecinos de la zona. “Lo que se debería evitar es el consumo de esa agua y ver que se garantice el consumo de agua potable desde otras localidades o que en la etapa crítica que son los niños se garantice el consumo de agua desde otras fuentes”, dijo.

Fuente: Página 12