El Tribunal del juicio coincidió con el pedido del Ministerio Público Fiscal y condenó a prisión perpetua a Matías Oliva, por considerarlo penalmente responsable del delito de “Homicidio Agravado por Alevosía”.

Los fiscales del caso, Julián De La Colina y Cecilia Moreno, habían solicitado condenar con la pena máxima a Matías Oliva durante sus alegatos, en los que repasaron minuciosamente las pruebas ofrecidas durante el juicio, poniendo especial énfasis en el modus operandi que habría utilizado el imputado para ejecutar el homicidio.

Los representantes del Ministerio Público Fiscal sostuvieron que el imputado procedió a dejar a la víctima en un estado de indefensión, para luego quitarle la vida inyectándole ketamina y potasio en gran cantidad.