Arcoiris no está desaparecida. Arcoiris y su mamá, Delfina, no se profugaron, no escaparon de La Rioja con paradero desconocido. Nada de eso sucedió ni sucede. Quieren instalar informaciones confusas a su alrededor, armar el relato falso de que Delfina Silva Zarranz, madre protectora, transgrede disposiciones judiciales para retener consigo a la niña y obstaculizar acciones, cuando la realidad es que el Poder Judicial de La Rioja desoye sistemáticamente los reclamos, denuncias y declaraciones de la mujer y la niña, que a los 2 años reveló los abusos sexuales que sufría por parte de su abuelo paterno, y hoy, con sus 6 años, lo sigue sosteniendo, Delfina tomó conocimiento de los abusos reiterados cuatro años atrás y realizó todas las denuncias correspondientes, pero las acciones de protección efectiva reclamadas a la Justicia provincial siguen cayendo en un saco roto que sólo revictimiza y pretende definir el destino trágico al que quieren someter a esta niña, a quien además ordenan revincularse con el entorno que partió su infancia en mil pedazos.

“Arcoiris no está perdida ni escondida. Está junto a su mamá en la Ciudad de Buenos Aires, a resguardo, con domicilio reservado por orden judicial, ya que en La Rioja no se le garantizaron las medidas para proteger la integridad emocional, física y sexual de la niña. Delfina Silva Zarranz estuvo y está acorde a derecho, a disposición de la Justicia”, explicó la abogada Gisell Videla, de Justicia por Arcoiris, equipo en Red Feminista que esta semana realizó una conferencia de prensa para aclarar la situación judicial y de protección, a partir de la intervención de la Oficina de Violencia Doméstica (OVD), de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que dispuso la prohibición de acercamiento del progenitor a la niña y la madre por tiempo indeterminado, mientras ambas permanezcan en esta ciudad.

“Hablamos de una violación sistemática de los derechos humanos. La madre tomó conocimiento de los abusos reiterados y de otras violencias de que esta niña fue víctima, decidió tomar los recursos a su alcance y realizó todas las denuncias correspondientes: no solo no recibió respuestas favorables a lo que es protección de su hija por parte del Poder Judicial de La Rioja, sino que fue víctima de violencia por ser denunciada, y la abuela materna también resultó víctima de hechos aberrantes por parte del progenitor de la niña, que se encuentra denunciado en causa judicial en investigación en La Rioja”, detalló Aldana Ros, abogada de Delfina en Buenos Aires.
Nos preguntamos de qué manera puede hablarse, porque todavía hay jueces y juezas que creen que frente a estos hechos existe una posibilidad de revinculación con su progenitor”, cuestionó Ros. “De qué manera puede llegar a haber una revinculación, primero con una persona que está denunciada por violencia familiar, con algún tipo de participación criminal respecto de los hechos que ha sufrido Arcoiris, y que además se trataría de una persona que consideramos ha cometido un intento de femicidio de la abuela materna.”
Delfina llegó a Buenos Aires en los primeros días de junio, cuando denunció al progenitor de su hija ante la OVD por amenazas de muerte y lesiones, de las que tomó conocimiento por intermedio de la niña, tras manifestaciones que aquél habría realizado. “El equipo interdisciplinario evaluó la situación de alto resigo”, dijo la abogada, “y el 6 de junio, el Poder Judicial de la Nación dictó la prohibición de acercamiento del progenitor en esta ciudad por tiempo indeterminado”.
Delfina no escapó, advirtió Ros. “Dejó sentado que asistió a la Ciudad y acató todas las órdenes judiciales de La Rioja. Ahora esperamos que tomen las medidas correspondientes para proteger los derechos humanos de Arcoiris, que no solo se violan sistemáticamente por su progenitor y por su presunto abusador, sino por el mismo Poder Judicial en la provincia”.

En el auditorio de ATE Nacional, donde también se encontraban Dora Barrancos, Thelma Fardin, Zuleika Esnal, Romina Del Pla, Liliana Hendel, Yama Corin, Marita Müller y Liliana Hendel, entre otras referentas, la diputada nacional por el Frente de Todxs, Mónica Macha, lamentó que el proceso judicial iniciado en La Rioja es “muy desigual”, para subrayar el grado de crueldad y padecimiento que debieron soportar Arcoiris y Delfina, pero destacó que “aquello que no pudimos lograr en medidas de protección locales, se lograron en la necesidad de la salida de la provincia para poder encontrar alguna instancia de apelación”.
Para Macha, la acción fue “central, porque si hay algo que caracteriza a esta situación es una encerrona trágica al mejor estilo de la dictadura, donde no hay un lugar que pueda escuchar con imparcialidad y que pueda proteger los derechos de Arcoiris. Es importante destacar que fue necesario ese movimiento para protegerla de lo que estaba sucediendo y sufriendo, y para fortalecer y acompañar en esta instancia, en redes feministas, un caso que lamentablemente no es el único en nuestro país”.

La psicóloga y periodista Liliana Hendel, cofundadora de Red Par, advirtió que “alguna vez los jueces y las juezas deben dejar de decir que hablan por sus sentencias. Hemos escuchado a jueces que han revinculado a niñxs con sus progenitores porque ´y bueno, él es así´. La defensa de la biología es un instrumento del Poder Judicial patriarcal, que perpetúa las violencias: no importa cómo sea el padre, hay que vincularlo. Y estamos hablando de niveles de crueldad insospechados a los que han sido sometidxs madres y niñxs”
Mientras haya un sistema judicial que sigue vandalizando y culpabilizando a quien protege, “la respuesta será en contra, precisamente, de la protección de los derechos de las infancias. Por eso, poner en agenda el sistema judicial es lo que planteamos cuando las feministas exigimos reforma judicial feminista ya. Hemos sido testigas durante años de relatos de madres protectoras que intentaron sin ningún éxito que el sistema les respondiera favorablemente”, sostuvo Hendel. “Sería hora, además, de que psicólogas y peritos que trabajan en juzgados dejen de responder a jueces y empiecen a responder a eso que fueron convocadxs, la protección de los derechos de las infancias.”

Desde Agrupación Mundanas, Yama Corin remarcó la necesidad de visibilizar las violencias y los abusos que se perpetúan puertas adentro, y habló de la potencia de referir a las madres protectoras como una identidad política “que construimos en los últimos años en los que el feminismo ha instalado los cuerpos en las calles, donde se ha logrado un cambio enorme en muchos aspectos. El caso de Thelma (Fardin) ha sido emblemático, en términos de entender la cantidad de abusos”.
Soy mamá de Luna, que hoy tiene 20 años, y empecé esta lucha cuando mi hija tenía 9 años. -recordó Yama. “En estos 11 años la situación de defender a Luna me ha hecho encontrar con infinitas Delfinas, infinitas Arcoiris, entonces ya no es una tragedia personal, como lo implica el dolor de reconocer que nuestra hija ha sido víctima de abuso sexual y de que la mayoría de los casos son intrafamiliares. Ninguna mujer debería atravesar una batalla judicial cuando se trata de defender los intereses de derechos humanos.”